Por: Fabrina Acosta – Contreras[1]

Introducción

El departamento de La Guajira es llamado por el antropólogo Weilder Guerra (2014)[2] “reserva de la imaginación”. Esta designación obedece a que en ella se producen las más significativas riquezas históricas y culturales que, a su vez, generan en sus habitantes estilos de personalidad, que van desde las amplias formas de expresión de sentimientos hasta la facilidad para vivir las amistades con fraternidad familiar.

Lo que podría llevar a pensar que la Guajira es un territorio con plataformas amplias de participación, con equidad e igualdad de derechos en lo público o bajos índices de violencia. Sin embargo, su cotidianidad está inmersa en paradigmas patriarcales que delimitan las relaciones de hombres y mujeres y, por ende, influyen en las formas de participación de las mujeres y de los grupos étnicos.

Al respecto, es importante mencionar que la Constitución de 1991, la cual fortaleció la democracia participativa y la participación ciudadana, además, definió Colombia como nación pluriétnica donde indígenas, afros, e integrantes del pueblo ROM; tuvieron una inclusión que determinó nuevos desafíos para el Estado, en términos especialmente de las dinámicas de participación desde cosmovisiones particulares y propias de cada grupo étnico. Dichos cambios políticos y sociales dotaron de herramientas a aquellos interesados en intervenir en los procesos de gestión pública y afianzó la participación ciudadana desde las organizaciones sociales, lo cual, cobra una significativa relevancia en el tema de transición energética y exploración de recursos naturales en La Guajira, del cual, se pretende hablar en este documento a partir de la experiencia en campo, entrevistas y grupos focales con lideresas y jóvenes wayúu.

Mujeres y su defensa del cuerpo-territorio

Danza wayúu – Yonna

Para hablar de las Mujeres y su defensa del cuerpo-territorio, comienzo diciendo que como mujer feminista e investigadora académica que estuve recorriendo 14 países durante todo el año 2022, dichos viajes me dejaron muchos aprendizajes entre ellos el de la importancia del viento, el acercamiento al tema de energías y el liderazgo de las mujeres indígenas en la defensa de sus territorios ancestrales.

Para el presente documento se entiende cuerpo – territorio desde la siguiente premisa:

“El cuerpo tiene una importancia fundamental en la crítica y el estudio de las violencias gracias a los aportes de los estudios feministas, en particular desde una perspectiva latinoamericana y antirracista. De este modo, se entienden los territorios como el cuerpo insertado en escenarios geopolíticos conflictivos y desiguales, ejercidos por el Estado o nación. En el presente documento se  propone  el análisis  territorio-cuerpo y cuerpo – territorio desde la visión de una  tierra en conflicto por intereses no indígenas y con enfoque capitalista de explotación de recursos naturales (carbón, gas, viento) desde los cuales, las mujeres son protagonistas en el objetivo erradicar la violencia y reconstruir condiciones de habitabilidad y convivencia para sus familias, es decir, de defender y proteger ese gran cuerpo llamado madre tierra, resguardos o comunidades, y en la cultura wayúu esto es de suma importancia dado que es matrilineal y son ellas las propietarias, cuidadoras y lideresas en la salvaguarda del linaje y de la vida misma de su descendencia” Acosta, F (2022) creación propia.

En este sentido, toma relevancia que a mi regreso a Colombia fui invitada al Foro La Guajira presente y futuro energético del país organizado por la Mesa ANDI MAS La Guajira, en el cual, pude escuchar voces de lideres y lideresas, directivos y expertos/expertas en el tema, fue un espacio de mucho contenido y aprendizajes, los cuales, concentré en la reflexión propiciada por las mujeres wayúu que estuvieron de panelistas y las cuales, demostraron la fuerza de los liderazgos femeninos y su rol de defensoras del territorio, del planeta y de su historia; las lideresas regalaron una catedra de sabiduría e insistieron con sensatez y carácter que los procesos de transiciones energéticas y cualquier proceso en La Guajira se debe hacer con el protagonismo y gran aporte de las mujeres, esto es algo que por años el machismo ha impedido pero que se hace urgente y cada vez reclama más espacios de inclusión real, participaciones con garantías y liderazgos libres, seguros y con identidad.

De este modo, es importante mencionar que para el caso específico de las mujeres wayúu sus acciones desde la relación (Cuerpo – territorio) son fundamentales para la preservación de la cultura y la defensa de los derechos humanos, de manera integral. Por ello, han surgido organizaciones que platean reflexiones críticas y resistencia social respecto a la presencia de compañías o multinacionales en el territorio de La Guajira, que más allá de auto-declararse socialmente responsables también pueden generar impactos negativos para el desarrollo integral del mismo, pues no existen intervenciones perfectas y en ese sentido, siempre será fundamental la participación de las mujeres.

Las mujeres cuidadoras de su territorio son fundamentales en todos los procesos, porque es claro que muchas veces, algunas compañías que han hecho presencia en el departamento de La Guajira, llegan al territorio con una narrativa de aportar   “desarrollo” sin embargo, es importante tener en cuenta que más allá de dar respuestas a las necesidades básicas insatisfechas (hambre, sed y pobreza extrema en general) se pueden generar conflictos internos en las comunidades, por los procesos de consultas previas sectorizados y excluyentes, monetización de los procesos, extractivismo académico y por ende hibridación de los principios culturales a cambio de ganancias materiales, por lo cual, inevitablemente se alteran  los territorios sagrados.

Liderazgos femeninos y la violencia simbólica contra las lideresas guajiras

Dunas desierto Guajiro

«La violencia contra las mujeres es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos.

 No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas.

Mientras continúe, no podemos afirmar que realmente hemos avanzado hacia la igualdad,

el desarrollo y La Paz.»

Kofi Annan (1999)

El liderazgo femenino en La Guajira, y especialmente el de las mujeres (indígenas) del escenario privado o doméstico al público, enfrenta grandes desafíos. El sistema de mayor influencia en las personas es la Cultura, el papel de las mujeres en muchas culturas es de desigualdad e inequidad desde arquetipos del machismo y las formas de relacionamiento en un territorio como La Guajira; Es importante ampliar al respecto significado que cobra el concepto – desigualdad – para el contexto de este documento,  se toma como punto de partida a Scott (1996) en su trabajo El género: una categoría útil para el análisis histórico, En palabras de Scott (Citado por Tarrés, 2013):

Ya no se trata de la historia de lo que ocurrió a las mujeres y los hombres y la manera en cómo ellos y ellas reaccionaron; se trata más bien de la significación subjetiva y colectiva que una sociedad da a lo masculino y lo femenino y cómo al hacerlo, ella confiere a las mujeres y a los hombres sus respectivas identidades. (p. 6)

El mérito de Scott en el debate sobre el género fue ubicar la categoría en género en el nivel simbólico-cultural y desde ahí definirla con base en relaciones de poder que varían según la historia y la organización social de los escenarios donde los individuos desarrollan sus experiencias. Así, los aportes de Scott otorgan elementos para resignificar las tensiones derivadas de las diferencias establecidas en los cuerpos como escenario subjetivo y social, así como en la cultura y la sociedad contemporánea.

Por su parte, Martha Lamas considera el concepto de género como:

El conjunto de creencias, prescripciones y atribuciones que se construyen socialmente tomando a la diferencia sexual como base. Esta construcción social funciona como una especie de «filtro» cultural con el cual se interpreta al mundo, y también como una especie de armadura con la que se constriñen las decisiones y oportunidades de las personas dependiendo de si tienen cuerpo de mujer o cuerpo de hombre. (Lamas, 2007, p.1)

Las mujeres wayúu cada vez luchan por espacios de poder democrático y participativo en las tomas de decisiones al interior de sus comunidades, han logrado algunos avances, pero no hay que desconocer que continúan las desigualdades, dado que la autoridad masculina tiene mayores libertades y poder a la hora de la toma de decisiones que impactan a todos y todas.

Las mujeres wayúu padecen violencias verbales y simbólicas cuando ejercen sus liderazgos y especialmente cuando actúa como protagonista del cuidado – cuerpo /territorio- teniendo en cuenta, que frente a  procesos de consulta previa confluyen diferentes intereses particulares y colectivos, que se enmarcan muchas veces en ganancias materiales para necesidades específicas por ejemplo, tener ampliación de las escuelas etnoeducativas de los resguardos y no involucrar otros aspectos también necesarios para la comunidad o no escuchar la opinión de las mujeres en dicha toma de decisiones, determinando entonces decisiones de las autoridades indígenas (hombres)

“Aún nos falta mucho camino por recorrer, llegamos a un punto y ahí nos frenan y ya las mujeres wayúu nos hemos formado para ejercer la palabra en cualquier espacio, solo que aun los hombres y autoridades indígenas no lo aceptan del todo, incluso en instituciones del estado figuran las listas de autoridades y todas son hombres y es con ellos que se reúnen” (Entrevista Lideresa Wayúu – foro La Guajira potencia energética de Colombia – Diciembre 2022)

Las diferentes compañías que han hecho y aún hacen presencia en el departamento de La Guajira, llegan al territorio con una visión capitalista (no indígena, no afro) que se concentra en la producción y no en la cultura y en los valores espirituales e históricos de esta misma, es decir, se interviene más desde el interés institucional que en las necesidades reales de las comunidades, por lo cual, no hay una respuesta efectiva a la realidad de los resguardos en este caso, sino un interés en mantener la estabilidad institucional y el desarrollo de las exploraciones energéticas. Sin considerar los conflictos que se puedan presentar en las comunidades producto de “consultas previas” insuficientes o equivocas.

“La cosmovisión indígena de lo que es desarrollo se diferencia de la capitalista o blanca en una palabra, ESPIRITUALIDAD, el valor de todo lo espiritual y ancestral en nuestra cultura que no es la misma que la del mundo de consumo” Lideresa joven entrevistada en noviembre de 2022

“Muchas veces acuerdan cosas en Bogotá con los lideres o autoridades, pero la comunidad no entiende muchas veces nada, solo recibe algunos regalos que los llevan a aprobar todo por las necesidades que tienen, el hambre no da espera, luego se quejan porque se dan cuenta que los usaron pero ya no se puede hacer nada y sigue la pobreza y esto es lo que ha pasado siempre, se aprovechan de que la urgencia de la gente es matar el hambre y los usan, también por su poca preparación les meten los dedos en la boca y ya sabemos lo que pasa, la pobreza sigue y las multinacionales ganan” Lideresa Wayúu, entrevistada en junio de 2020

En este sentido, las instituciones proponen sus programas como la “solución” a las complejas problemáticas del territorio; estos corresponden a donaciones, regalías, programas asistenciales como los de entrega permanente de alimentos, agua o dinero,  que se agotan en las necesidades del día a día pero no aportan cambios en las realidades de pobreza extrema que enfrentan las comunidades, dichos procesos por referencia de algunas personas se representan en medios de comunicación como procesos genuinos de responsabilidad social organizacional o ambiental, siendo en muchos caso una muestra lejana a la realidades de las comunidades que corresponden a hambre extrema, sed, analfabetismo, violencias de género (sexuales, psicológicas, patrimoniales) contra las mujeres.

Por ende la relación Ética Organizacional, Derechos Humanos y pueblos indígenas no representa el mejor efecto para La Guajira y la cosmovisión de sus pueblos; dado que más allá de estas respuestas a las necesidades básicas insatisfechas (hambre, sed y pobreza extrema en general) se generan conflictos internos en las comunidades en el relacionamiento interno por la apropiación de las donaciones de una de las partes o decisiones que no involucran los intereses de toda la comunidad como ubicación de molinos de agua cercano a algunos y lejanos a otros, procesos de consultas previas sectorizados y excluyentes, monetización de los procesos y por ende hibridación de los principios culturales a cambio de ganancias materiales, por lo cual, inevitablemente se alteran también los territorios sagrados y se minimizan lo impactos ambientalmente negativos que se ocasionan por actividades como la extracción minera a cielo abierto o exploraciones energéticas.

Los conflictos en las comunidades van desde la venta de las donaciones por parte de los beneficiarios y la continuidad del hambre y las muertes infantiles en el pueblo wayúu, hasta el aprovechamiento de algunos lideres para ganar posicionamiento político e incremento de recursos propios alejándose de una perspectiva de bien común.

“Muchos lideres venden las donaciones (tanques de agua, material para construcción) a quienes soliciten y sacan ganancias ellos y le dan lo mínimo  a la comunidad, eso lo saben muchos en la alta guajira pero no se atreven a denunciar, mercantilizan las donaciones para beneficios propios pero no se ve el desarrollo de la comunidad, eso no lo puede enfrentar una persona directamente porque lo asesinan eso le toca a los entes del Estado – Min interior, procuraduría, fiscalía, la cosa es grave y va a seguir siendo así de corrupta si no se hace algo, porque mientras el hambre siga, la violencia sigue y todos los problemas”

Testimonio de lideresa wayúu en entrevista – Junio 2022

La violencia simbólica contra las lideresas guajiras

Las mujeres y de manera especial las mujeres wayúu, han estado afectadas por mandatos patriarcales es decir paradigmas y acciones que ejercen los hombres de las comunidades indígenas hacia ellas como obligarlas a labores de cuidado, de cumplimiento sexual de manera vertical pensando solo en el placer de ellos y no en consideración mutua, que el hogar debe ser sostenido por ellas, que ellas deben aceptar la infidelidad y los comportamientos violentos como por ejemplo “cuando los hombre se emborrachan” entre otras situaciones.

Sin embargo, es relevante afirmar que los argumentos de las practicas machistas están cada vez más cuestionados por la sociedad guajira en el marco de los derechos humanos femeninos y llamados a las transformaciones. De este modo, es importante mencionar que, como consecuencia de los liderazgos femeninos, es decir, la participación y el activismo de las mujeres (en la Guajira esto es notorio desde organizaciones sociales y el auge de movimientos con enfoque étnico y diferencial) lo cual, se puede observar en los diferentes movimientos feministas liderados o de los que hacen parte mujeres indígenas, asimismo, procesos académicos y de participación política.

Son muchas las mujeres que están liderando organizaciones sociales defensoras de derechos humanos e incluso derechos sexuales y reproductivos que hace algunos años no existían, ahora lo hacen y eso demuestra los cambios que se han generado en términos de las aperturas que las mujeres han logrado en ámbitos públicos/comunitarios.

Todo esto ha generado la deconstrucción de algunos estereotipos de género como el de considerar que las mujeres indígenas solo están para el cuidado del hogar y que en la actualidad no se limitan a ello, sino que realizan estudios universitarios, ejercen cargos de poder institucional o lideran  causas enmarcadas en la búsqueda de la garantía de los derechos de su comunidad; aún falta mucho, sin duda, pero existen algunos avances en razón a estas nuevas dinámicas sociales de las mujeres y es importante reconocerlos en términos de que ejercen cambios socio/culturales y permiten visibilizar problemáticas desde las voces femeninas y visiones del cuidado del ser y del territorio, como en el caso del grupo “Las mujeres amigas del viento” del cual, se hablará y se incluirán aportes al tema de viento y el impacto que enfrentan las comunidades con las exploraciones energéticas (parques eólicos) que están en la Guajira.

Cosmovisión matrilineal – cuerpo/territorio: Espiritualidad del viento desde la cosmovisión indígena y de las mujeres wayúu.

Foro Tejiendo esperanzas para La Guajira (organizado por Fabrina Acosta) – Mujeres wayúu cantando en su lengua materna

El valor del viento desde la cosmovisión indígena se basa en una categoría – espiritual – que sustenta sus principios ancestrales, la naturaleza/ecosistema, sus usos y costumbres en general, por ello, esta connotación no se limita a visiones de tecnologías o mera productividad, sino a una mirada holística que prioriza la conservación de su riqueza histórica/cultural.

En este sentido, la relación “cuerpo-territorio” es mirar a los territorios como cuerpos  vivos e históricos desde la cosmogonía indígena, es decir, allí habitan las memorias, saberes, dolores, desafíos, sueños individuales y colectivos; y a su vez, invita a mirar a los territorios como cuerpos sociales que están integrados a la red de la vida, desde la noción – madre tierra – ese poder universal de lo femenino, protector, maternal y uterino fructífero que preserva los linajes y las costumbres, por ello es importante explorar esto desde la perspectiva interseccional con las diferencias, fortalezas o habilidades propias de cada mirada masculina, femenina o diversidad sexual. En especial, el rol de las mujeres y su liderazgo que en la cosmovisión indígena es fundamental por su rol de protectora del territorio y de la madre tierra.

A partir de esta noción de las mujeres como cuidadoras o protectoras, se debe mencionar que desde la categoría de cuerpo/territorio, se tienen en cuenta, sucesos como por ejemplo, los feminicidios en contextos altamente masculinizados y que buscan silenciarlas, la afectación en la salud de las comunidades de la zona de influencia, visibilizar el dolor corporal que implica la destrucción del territorio y que impacta de manera significativa de las mujeres, comprender las consecuencias de la expropiación territorial sobre la desintegración de comunidades indígenas, conflictos internos y perdida de costumbres culturales (como la lengua, tejeduría, rituales, etc.) entre otros muchos sucesos.

De este modo, el respeto por los resguardos es vital y la comprensión de los significados de recursos naturales sagrados como el viento no debe ser solo comprendido desde la tecnología o el capitalismo, como lo menciona Cruz, D (2016)

Nuestra relación hacia con las comunidades indígenas debe ser concebida como “acontecimiento ético” entendido como una irrupción frente a lo “otro” donde la posibilidad de contrato, dominación y poder no tienen cabida, donde existe la acogida comprendida como la co-responsabilidad y la única propuesta viable para mirar el territorio y entonces para mirarnos a nosotras-nosotros-nosotres mismos (Cruz, 2016, p. 8)[3].

El valor espiritual del viento y el cuidado del ambiente desde cosmovisiones indígenas, es un tema fundamental para la preservación de la vida, el planeta, la calidad en la salud y la garantía de los derechos humanos; teniendo en cuenta, que estamos ante una crisis climática que ya empezó a destruir la estabilidad de la vida en el planeta y como lo sostiene IPCC: Existe un consenso científico de que se tienen que dejar de extraer y usar combustibles fósiles lo antes posible (IPCC, 2014a; 2018)[4].

Es así como, los procesos nuevos que se proponen post extractivismo de minería a cielo abierto son las exploraciones de energías renovables, tal proceso, conocido como transición energética, constituye uno de los grandes retos de la actualidad. Lo preocupante es que, en Colombia, como en muchos otros lugares, la transición energética se ha conceptualizado desde un punto de vista mayoritariamente tecno-económico.

Es decir, la transición se restringe a un cambio tecnológico de las fuentes de energía fósil, como el carbón y los hidrocarburos, hacia fuentes de energía renovable, como la energía solar, eólica e hidroeléctrica, sin tener claridad respecto a las visiones indígenas y sagradas del viento y de esto no se ha salvado el inicio de actividades energéticas en el departamento de La Guajira.

Lo cual, puede verse representando en que gran parte de la política pública sobre energía y transición se concentra en megaproyectos con energía solar o eólica, según la revista (Portafolio, 2019[5]). Bertinat (2016)[6] por ejemplo, propone “desfosilizar, desprivatizar, desconcentrar, descentralizar, desmercantilizar, democratizar” los sistemas energéticos.

Es importante mencionar, que la cosmovisión indígena cuestiona las lógicas de exclusión y apropiación adyacentes a modelos colonizadores y verticales, que han desembocado históricamente en extractivismos, lo cual, el departamento de La Guajira lo ha vivido y padecido de manera muy directa. Se requiere entonces un proceso de transición energética justa, desde categorías como: género, territorio y soberanía, gobernanza, respeto por las comunidades, porque un cambio que no proponga s relacionamiento democráticos con el territorio y con sus gentes va directo a profundizar afectaciones negativas y problemáticas en las comunidades o poblaciones.

Por otro lado, una comprensión limitada a lo – productivo y monetizado – de la transición energética, invisibiliza las luchas que emergen desde los territorios y los liderazgos indígenas, lo cual, exige una transformación holística, es decir, focalizada en lo local y que no empeore sus vidas, ejemplo de esto, es la desviación de los ríos o la reubicación de sus viviendas.

Se considera importante en la relación cuerpo-territorio que sean incluidas criterios como: Género, territorio/resguardos y gobernanza comunitaria, lo cual, protege la historia, las riquezas culturales, el relacionamiento de las comunidades y el ambiente, entendiendo el viento como recurso sagrada y espiritual.

Matrilinealidad en la cultura wayúu

Es importante hacer referencia al rol matrilineal, paralelo este también al machismo que se presenta en una cultura ampliamente representativa como la Wayúu, donde la mujer  desarrolla roles de liderazgo pero también debe asumir otros de cumplimiento de algunas exigencias que provienen del machismo y que en ocasiones generan escenarios de opresión (como tener que comportarse como lo establecen los hombres para no ser juzgada de libertina, cuidar el hogar y tener la orientación de alguna autoridad masculinidad de la familia o la comunidad)  esto se refiere sin desconocer el poder que la mujer Wayúu logra ejercer en su entorno por su rol matrilineal que le permite voz y participación en los mecanismos de participación propios de la comunidad  o resguardo y además esto,  marca una diferencia con respecto a otras mujeres indígenas que tienen menos acceso a espacios de participación.

Como lo menciona, el palabrero Guillermo Jayariyu: “Diferente a los Alijunas que consideran que la mujer salió de una costilla del hombre, los Wayùu consideramos que salimos del vientre de las mujeres y, por eso, somos matrilineales y la mujer tiene un poder especial en nuestra cultura” (Entrevista realizada en Mayo de 2020)

De esta manera, es pertinente mencionar algunos aspectos relevantes de la mujer wayúu que aportan a la reflexión planteada, como los expuestos por Román y Luis Delgado[7] quienes refieren que:

“La mujer se desenvuelve dentro de la sociedad wayúu como la representante de la perpetuidad cultural. Como madres, son las dueñas de un vínculo espiritual que transmiten a sus descendientes en un legado de por vida. En el pueblo Wayúu la mujer tiene una gran importancia no sólo desde la procreación, sino como la matriz de la cultura y la portadora de la carga moral. Ella lleva consigo el elemento más importante: ser la responsable de heredar a sus descendientes su clan y perpetuar el linaje de su familia. Forjándose una sociedad matrilineal”.

Es importante mencionar que las mujeres respetan sus principios culturales como el cuidado de la familia, la maternidad garante del linaje y la estabilidad de la cultura, liderazgo y defensa del territorio como herederas del mismo; sin embargo, son notorios los cambios que se generan, por el acceso a la educación, el avance en temas de género y diversos estímulos que aportan a la mujer indígena o afro la motivación de transformar esquemas; por ello, las concepciones femeninas que, con anterioridad estaban basadas exclusivamente en la reproducción, se amplían a nuevos intereses desde la perspectiva de la garantía de derechos.

Bajo esta posibilidad de las dinámicas cambiantes, actualmente existe una tendencia a la inclusión femenina en los diferentes sistemas sociales, aunque esto aisladamente no implica una inclusión total de la mujer, son inicios de equidad más no de igualdad de derechos, es decir, si hay acceso a algunos derechos como educación o trabajo pero no basta solo con el acceso a dichos derechos sino a la garantía de una igualdad de género que no limite el poder o las acciones que las mujeres tengan en los político, social o comunitario y que sus liderados no estén sometidos a estereotipos de género que aprueban unos escenarios para hombres y los limita para las mujeres.

Por ejemplo: las mujeres no solo están para temas de educación o cuidado sino que pueden ejercer sus liderazgos en todos los escenarios con amplias capacidades; es pertinente afirmar que las nuevas generaciones (las jóvenes entre 18 y 28 años que están accediendo a la universidad y a movimientos sociales feministas, académicos, ambientalistas o políticos) de mujeres wayúu se perciben como fundamentales no solo para mantener el linaje, sino desde diversos roles donde pueden desarrollar liderazgos académicos, políticos, sociales o culturales. Conciben su participación como transformadora de lo que ha venido marcando la verticalidad de la cultura patriarcal.

Trabajo de campo en la Escuela Etnoturistica El paraiso – Ranchería Iwouyaa

“ Yo soy una mujer wayúu atípica y he causado sorpresa en mi familia, especialmente en mis tios maternos, porque decidí no ser madre y ejercer mi liderazgo desde mi rol de docente, por medio del cual, trasmito a los niños y las niñas de la escuela conocimientos ancestrales y ayudo a formarlos sobre la base de la educación y el trabajo legal, que no caigan en trabajos ilegales que les da mucha plata pero también les adelanta la muerte, mi legado es ese, no el de parir, para eso mis hermanas y primas han tenido muchos hijos pero ese no es mi proyecto y no por eso dejo de ser orgullosamente, wayúu” Mujer Wayúu – profesional y docente. Entrevista 2022.

Una de las barreras que enfrentan las mujeres es la normalización de la violencia contra ellas, especialmente cuando comienzan a tener reconocimiento como activista social y cuando exponen nuevas visiones, por ejemplo, las mujeres wayúu que se auto-reconocen como feministas y que generan reflexiones y cuestionamientos respecto a algunos usos y costumbres (como la dote, la violencia sexual, violencia política, racismo, entre otros) más allá de ampararlos en argumentos culturales, asumen una postura de deconstrucción de estereotipos de género y culturales.

“El argumento de la conservación de las tradiciones no puede, desde ninguna perspectiva, seguir justificando las violencias contra las mujeres, contrariamente si algunas tradiciones comportan este tipo de violencias deben ser dejadas de lado y, de ser necesario, reinventar otras formas de relacionamiento en el que las mujeres no sean violentadas” [Jazmín Romero Epiayú, mujer wayúu feminista integrante del Movimiento Feminista de Niñas y Mujeres Wayúu, 1 de junio del 2020].  

Epiritualidad del viento desde la cosmovisión indígena femenina wayúu

La mirada a la espiritualidad del viento desde la cosmovisión indígena y específicamente de las mujeres y lideresas wayúu, cobra sentido si se realiza desde sus voces y se guarda la esencia que ellas viven frente al viento, por ello, se presenta un resumen de las memorias del encuentro de amigas del viento, organizado por el colectivo de Mujeres de  fuerzaWayuúu y Oxfam en el año 2022, se realizaron entrevistas y encuentros con algunas de las participantes y se tomaron apartes de la ponencia titulada dicho espacio, titulada El viento como ser espiritual-   del cual, fue panelista: Luis Fuenmayor.

El punto de partida es que el viento para los y las indígenas es de valor espiritual, tiene connotaciones ancestrales y un poder infinito, no es un tema de actualidad por lo de los parques eólicos, es un recurso de tipo espiritual que atraviesa todos los aspectos de sus dinámicas de vida. En este sentido, es importante mencionar que se retoman las reflexiones de Luis Fuenmayor quien aclara que Joutai es hijo de Palaa lo que significa que es un ser espiritual perteneciente al orden de familiaridad ancestral, Jou- ojo / tai piel / quien tiene su mirada siempre sobre nosotros.

De este modo, el viento es fundamental para la vida y para la muerte, si hay algo sagrado para los Wayúu es la muerte, morir consiste cuando se termina el viento en el cuerpo y cuando el viento se va el alma parte del cuerpo.  Por ello, existen varios tipos de viento y se pueden categorizar desde su posición geográfica:

Uchijeekuai

Palaajekauin

Waopujekuaai

Wuimpujekua

Asimismo, cada viento tiene características particulares que permiten el equilibrio entre un viento y otro, el que viene de chupuna es buena lluvia, el que viene de palaa o de jepirra puede enfermar, trae enfermedades, el viento Pichikua- nos recuerda que vivimos en una constante confrontación de los vientos.

Las mujeres amigas del viento, consideran que:

Conocer el rol y la importancia de los vientos es fundamental para planeación del ordenamiento territorial, por ejemplo ningún Wayuu construyen su casa por donde pasa el viento, las casas se construyen de manera vertical para que el viento pase libremente, no se evita al viento el puede pasar por las casas, impregnar la cotidianidad. (2022)

Según Luis Fuenmayor (2022) ponente en el encuentro con las amigas del viento y a quienes las mujeres wayúu del colectivo (amigas del viento) reconocen como un joven con consciencia de género y respetuoso de los derechos de las mujeres. El afirmó, inspirado en conocimiento ancestral de los wayúu que existen diferentes tipos de vientos:

Wawai: el viento de tormenta.  Siempre que llega la tormenta las personas deben abrir sus puertas para que pase libre. Wawai vive en una constante rivalidad entre juya. Por eso vienen tormentas con la lluvia.

Merkatshi: el viento fresco

Maitshi: es sueve no se siente

Jojotshi: sereno, normalmente llega en las madrugadas.

Wa´ale : es una brisa alta. Abajo no ventea, pero avisa que vendrán otros vientos

En Jojoshi no se siembra porque es frio y trae un sol muy fuerte lo que hace que las semillas no florezcan si no que se secan

En Merakashi, se puede preparar la huerta para sembrar.

Epichikua anuncia una buena lluvia.

Los vientos anuncian los tiempos de pesca, lluvia, siembra, corte leña. son puntos de referencia para cada actividad económica. Guían el calendario sociocultural-económico del pueblo Wayuu. De este modo, los y las wayúu consideran que están llamados al Kojutaa, que es el respeto entre humanos y seres espirituales. Cuando a los mayores o mayoras se les pregunta porque no llueve como antes, muchos contestan es que el akuaipa está cambiando. Ya no hay yonna, kaulayawaa y eso está rompiendo el equilibrio.

De otro lado, hay que incluir la categoría de la migración que tiene unos impactos significativos, por ejemplo, la llegada de familiares wayúu de Venezuela construyen sus casas en los pasos de agua o de los vientos y se pierde el respeto y a ello, están apuntando las gestiones de lideresas y lideres wayúu a que eso no se altere y se conserven los principios de cuidado y valoración del viento y el suelo.

Las amigas del viento, llaman a la reflexión en clave de defender el privilegio que como  wayuus tienen de ser hijos e hijas del viento. Por ello, también frente a los parques eólicos se preguntan: ¿Qué va a pasar con el viento, sigue su camino hacia nosotras o se va a ir por otros caminos? La invitación que ellas hacen es a valorar la espiritualidad wayúu. No se puede defender lo que no se conoce y de lo que no se sabe.

Las mujeres wayúu han alzado su voz desafiando las barreras de acceso a su participación, han creado organizaciones sociales feministas y defensoras de Derechos Humanos y no están dispuestas a detener su gran lucha por proteger su identidad, historia, territorios y sus vidas, este empoderamiento femenino en las comunidades indígenas y los movimientos transformadores han propiciado la deconstrucción de estereotipos de género, para enfatizar en la búsqueda de la garantía de los derechos; aún falta mucho, pero existen algunos avances en razón a estas nuevas dinámicas sociales de las mujeres. Sin duda, las mujeres son fundamentales en la defensa del cuerpo-territorio en La Guajira como único departamento entre 32 que se escribe en femenino y territorio cabeza de Colombia pluricultural, ancestral y diverso, necesita la sabiduría de sus mujeres indígenas y una intervención interseccional para su desarrollo integral y cierro esta nota con la siguiente reflexión:

“Será el siglo de las mujeres”. De ahí que se necesitan más mujeres en espacios de poder que garanticen una representación igualitaria; mujeres que utilicen su poder para escuchar, hacer alianzas y que construyan democracia. Y ante estos retos indicó que, aunque no será fácil, están llamadas a trabajar para derrotar la desconfianza… Fuerza y coraje para seguir en la política porque sus países las necesitan”.   

Michelle Bachelet

Foro Mujeres tejedoras de Nuevas Realidades – organizado por Fabrina Acosta

[1] Escritora Guajira e investigadora académica, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones, Especialista en Alta Gerencia, Psicóloga, Columnista por 12 años de diferentes medios escritos, feminista, autora de 5 libros y coautora de cartillas de contenido social, cultural y de género.

[2] Guerra, W. (21 de 11 noviembre de 2014). Las otras Colombias: los raizales de San Andrés. El Espectador. Recuperado de http://www.elespectador.com/opinion/las-otras-colombias-los-raizales-de-san-andres-columna-528958

[3] Cruz, D. (2016). Una mirada muy otra a los territorios-cuerpos femeninos. SOLAR, Revista de Filosofía Iberoamericana, 12(1). ISSN: 1816-2924

[4] IPCC. (2014a). Climate Change 2014: Synthesis Report. https://www.ipcc.ch/ report/ar5/wg3/

[5] Portafolio. (2019, octubre). Siete empresas entregarán energía renovable desde 2022. Portafolio. https://www.portafolio.co/ overeig/ siete-empresas-entregaran-energia-renovable-desde-2022-534860

[6] Bertinat, P. (2016). Transición energética justa: Pensando la democratización energética. Friedrich-Ebert-Stiftung Uruguay

[7] Delgado, R   & Luis: Una sociedad regida por la sabiduría femenina: Mujer, madre del linaje wayúu- disponible en: jieyuuwayuu.blogspot.com

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